Supongo que todavía no he llegado a entender por qué nunca encuentro a un chico con el que los sentimientos sean mutuos. Sé que tiene que estar por algún lado, pero ¿por qué tarda tanto en aparecer? ¿Qué pasa si se murió y nunca lo conoceré? ¿Qué pasa si me quedo sola para el resto de mi vida? O peor, ¿qué pasa si acabo con alguien a quién no quiero sólo por no quedarme sola? Ese es uno de mis mayores miedos; acabar con alguien por despecho, porque no pude encontrar a alguien que me amara de la misma forma en que yo le amaba.
Vale, sé que sólo tengo 16 años, que la vida es larga y que ya tendré tiempo de encontrar al hombre de mi vida. Pero es que tampoco estoy pidiendo que aparezca el hombre de mi vida. Sólo pido a alguien con quién poder compartir cosas; cosas que con mis amigas o familia no puedo compartir.
¿Sabeis lo que es estar rodeado de gente emparejada, gente que no para de hablar de lo feliz que es con su pareja, de lo mucho que se quieren; o gente que acaba de salir de una relación, gente que ha cambiado por culpa/gracias a su ex, gente que, aunque haya terminado la relación, piensa en su ex todo el tiempo? ¿Sabeis lo que es no poder sentir empatía por ninguna de esas personas que te rodean, porque nunca has pasado por nada de eso? A veces me siento más fuera de lugar de lo que lo he estado en años.
Yo siempre fui esa niña tímida que apenas tenía problemas con los demás. Esa niña que estaba un poco gordita porque tenía pasión por la comida. Esa que le gustaba más quedarse en casa leyendo y dibujando que ir al parque. Esa a la que siempre llamaban seria. Esa que sentía que apenas tenía amigos de verdad, que no podía contar con nadie porque sus padres nunca estaban en casa, y su hermana era demasiado pequeña para entender.
Y en el fondo lo sigo siendo. Esa niña tímida se dejó la tímidez, pero se quedó con su silencio. A esa niña gordita le sigue gustando, incluso más que antes, la comida. Esa niña sigue prefiriendo quedarse en casa con un libro, o con su ordenador, antes que ir de marcha. A esa niña la siguen llamando seria, a pesar de que la han visto sonreir una y mil veces. Esa niña ahora tiene más apoyo de sus padres, y le cuenta casi todo a su hermana, pero ésta sigue siendo demasiado pequeña para entender todo.
Sólo espero poder encontrar algún sentido a este lío al que llaman adolescencia.