sábado, 28 de enero de 2012

Lo mismo todos los años

Siempre me pasa lo mismo todos los años, esa sensación de que necesito un cambio se apodera de mí, y desde que aborrezco las lentillas de colores, y no pienso ponerme a dieta, puede que algo en el pelo sea lo mejor.
Mi reciente obsesión por Los Juegos del Hambre (!libro súper ultra recomendable!) me ha hecho querer ser un ciudadano del Capitolio, alguien como Effie Trinket, capaz de llevar el pelo de un color imposible, con vestidos mitad siglo XV mitad siglo XX, todo aderezado con voluminosos accesorios y -para mi horror-botines peeptoe con calcetines transparentes.


Pero para que os voy a engañar, a no ser que fuese Halloween, no llevaría ese look, y mucho menos ese pelo rizado de abuela, pero admito que tengo debilidad por los colores pasteles y metalizados, y que, si de lo que se trataba era de encontrar un look único y futurista, la estilista sin duda lo ha conseguido.
Y ahí quería llegar yo, a los colores, más concretamente al del pelo; rosa pastel, ¿acaso hay algo más adorable y que recuerde más a la infancia? ¿No resulta genial la forma en la que los labios van a juego con el pelo? Y aunque tal vez Effie no sea muy convincente, nadie le puede decir que no a Mary-Kate Olsen en lo que a estilo se refiere (al menos no en esto).



Ahora la única duda que queda es ¿al completo o sólo puntas?

miércoles, 25 de enero de 2012

One look, that's all it took

Having eye contact with you is like being in a concert, or hugging your favourite people, or eating the last piece of chocolate. And I know it shouldn't feel like this, I know I shouldn't have those kind of feelings for you; not when you barely know me, not when your ex still wants you, not when you have a thousand of -pretty, talented and talkative- girls trying to get you. But I just can't help it, even though I try; 'cause believe me, I really tried. I guess I'll have to wait to lose the feelings, just like I always do.





martes, 24 de enero de 2012

Esa niña tímida

Supongo que todavía no he llegado a entender por qué nunca encuentro a un chico con el que los sentimientos sean mutuos. Sé que tiene que estar por algún lado, pero ¿por qué tarda tanto en aparecer? ¿Qué pasa si se murió y nunca lo conoceré? ¿Qué pasa si me quedo sola para el resto de mi vida? O peor, ¿qué pasa si acabo con alguien a quién no quiero sólo por no quedarme sola? Ese es uno de mis mayores miedos; acabar con alguien por despecho, porque no pude encontrar a alguien que me amara de la misma forma en que yo le amaba.
Vale, sé que sólo tengo 16 años, que la vida es larga y que ya tendré tiempo de encontrar al hombre de mi vida. Pero es que tampoco estoy pidiendo que aparezca el hombre de mi vida. Sólo pido a alguien con quién poder compartir cosas; cosas que con mis amigas o familia no puedo compartir.
¿Sabeis lo que es estar rodeado de gente emparejada, gente que no para de hablar de lo feliz que es con su pareja, de lo mucho que se quieren; o gente que acaba de salir de una relación, gente que ha cambiado por culpa/gracias a su ex, gente que, aunque haya terminado la relación, piensa en su ex todo el tiempo? ¿Sabeis lo que es no poder sentir empatía por ninguna de esas personas que te rodean, porque nunca has pasado por nada de eso? A veces me siento más fuera de lugar de lo que lo he estado en años.
Yo siempre fui esa niña tímida que apenas tenía problemas con los demás. Esa niña que estaba un poco gordita porque tenía pasión por la comida. Esa que le gustaba más quedarse en casa leyendo y dibujando que ir al parque. Esa a la que siempre llamaban seria. Esa que sentía que apenas tenía amigos de verdad, que no podía contar con nadie porque sus padres nunca estaban en casa, y su hermana era demasiado pequeña para entender.
Y en el fondo lo sigo siendo. Esa niña tímida se dejó la tímidez, pero se quedó con su silencio. A esa niña gordita le sigue gustando, incluso más que antes, la comida. Esa niña sigue prefiriendo quedarse en casa con un libro, o con su ordenador, antes que ir de marcha. A esa niña la siguen llamando seria, a pesar de que la han visto sonreir una y mil veces. Esa niña ahora tiene más apoyo de sus padres, y le cuenta casi todo a su hermana, pero ésta sigue siendo demasiado pequeña para entender todo.
Sólo espero poder encontrar algún sentido a este lío al que llaman adolescencia.